lo anónimo como marca

Con motivo de la publicación del proyecto de la sede corporativa de Google, comenté la arquitectura que unía y separaba la sede del buscador con la de la empresa de la manzana, así como los referentes de la propuesta de BIG y Heatherwick Studio [el buscador de arquitecturas]. Pero mientras aquellas van cimentándose y tomando forma, la de Facebook ya está en marcha. Si aquellos dos jóvenes estudios a los que recurrió el CEO del buscador inspiraron su propuesta en las utopías de los setenta, el estudio de un octogenario como Frank Gehry ha intentado emular una realidad de los setenta bajo una propuesta radical de los cincuenta. Inspirada en aquel nacimiento “low-tech” donde las grandes empresas tecnológicas de hoy se formaron en los garajes de familiares y amigos, las oficinas de la red social se desparraman en el interior de una gran nave industrial buscando deliberadamente la apariencia de algo inacabado, flexible y carente de jerarquías. Basado en el concepto de la burölandschaft (oficina-paisaje) mesas, sillas, salas de reunión, espacios para el arte, el ocio y los servicios de esta macro oficina se han sembrado libremente a lo largo de una vasta extensión de Menlo Park en California. Un bosque tecnológico cubierto de estructuras e instalaciones que soportan una cubierta jardín. Un proyecto lleno de contradicciones, en el que el CEO de la red social que te etiqueta y crece a partir de tus “likes” solicitó a uno de los arquitectos estrella de firma y estilo reconocibles una sede anónima. Ausente de estridencias e integrada en el entorno, puramente funcional pero por acabar, como la labor titánica que persigue la red social, lograr conectar a las otras cuatro quintas partes del mundo que todavía están o pretenden el anonimato.

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Paradójicamente las fotos de la sede son de Instagram bajo la etiqueta #mpk20 vía theguardian

la mirada de dos maestros

Da la impresión de que los maestros andan preocupados por el devenir de la arquitectura, tanto los que participaron en los movimientos del Mayo del 68 como los que están involucrados en los debates de la Unión Europea observan síntomas preocupantes en la sociedad y, por tanto, en la arquitectura, esa “petrificación de un momento cultural”, como la define Jean Nouvel en esta entrevista vía ABC. Una lectura cruzada de sus respuestas con el manifiesto que firma Rem Koolhaas en Artforum sobre el paisaje “inteligente” permiten detectar la complementariedad de sus preocupaciones y la necesidad de ese cruce de miradas que empieza con el holandés.

La presión económica y gubernamental hacia la estandarización, amenaza con allanar el recorrido de la arquitectura, los procesos de fabricación avanzada y digital anuncian la traducción directa y sin restricciones de la imaginación del arquitecto en promesas de impresión tridimensional de una forma física para cortocircuitar la práctica de la construcción arquitectónica, realizando una especie de desviación mágica… Pero imprimir tiene sus propias limitaciones. Sólo puede producir formas sin costuras, enteras, que no puede conectarse a partes separadas.

El francés, que ensalza aquella época de efervescencia intelectual de los sesenta, no ha dejado de luchar contra ciertas formas de academicismo. Lejos de la estandarización considera que cada lugar merece una reflexión totalmente específica; incluso entusiasma leer, cada proyecto es el inicio de una aventura y, evidentemente, al principio nunca sé adónde voy. No empiezo con una idea preconcebida. Empiezo siempre con la esperanza de que ese lugar y ese momento y las personas con las que me voy a encontrar en ese instante van a aportar algo que es totalmente único; y esta especificidad y esta singularidad es un ataque en toda regla contra la clonación. Concluye con el titular de la entrevista, hay algo que ha empeorado la situación: el desarrollo de la informática, porque ahora todos los parámetros están disponibles… Por desgracia, falta materia gris. No hay suficiente pensamiento, ni suficiente intención, ni suficiente amor en cada proyecto, por lo que los proyectos llegan de forma automática, así, sin alma.

Advierte el Pritzker holandés de la constante aceleración de lo “smart” dentro de la arquitectura, en forma de dispositivos, sensores y sistemas que han hecho que los elementos tradicionales de la arquitectura, ciegos, mudos y por tanto, fiables, se hayan convertido en elementos  “inteligentes” que escuchan, recopilan información, procesan y se adaptan continuamente, hasta el punto de temer que pronto, una jaula de Faraday sea un componente necesario de cualquier casa.

Es posible entrever las ficciones de Asimov trasladadas a la arquitectura cuando Rem Koolhaas afirma: el edificio “inteligente” es un eufemismo de un agente de inteligencia. Pronto tu casa podría traicionarte.  La opinión expuesta por el fundador de OMA ante la Comisión Europea en 2014 fue rotunda: Llamando a sus ciudades “smart”, condenan a nuestras ciudades a ser estúpidas. (…) Con la seguridad y la protección como puntos de venta, la ciudad se está convirtiendo increíblemente menos aventurera y más predecible. Para salvar la ciudad, podríamos tener que ser destruirla…

Al hilo de otra pregunta Jean Nouvel contesta: cuando no hay misterio, no hay seducción. La arquitectura es un misterio que hay que preservar. Si se muestra todo de una vez, nunca ocurrirá nada. Ocultar, es sin duda una de las recetas del erotismo, y, por tanto, de la arquitectura erótica.

En una época de lo “smart” y la transparencia cabe, según Koolhaas, una pequeña posibilidad para combinar el conocimiento acumulado a lo largo de los siglos con el estrecho alcance de las prácticas consideradas hoy como “inteligentes”. Quizás la oposición fundamental a la que nos enfrentamos está en el poder largamente establecido en la arquitectura para articular lo colectivo y la aparente habilidad digital para fundirse con uno mismo. 

Puede que como en las teorías de los situacionistas, entre los que parece incluirse el propio Nouvel, la arquitectura también deba adaptarse a la situación presente, a la vida, buscando todo lo que puede cambiar un proyecto; cambiar quiere decir que debemos responder a muchas preguntasEstamos obligados cada vez a escuchar, a tener en cuenta y a entender todos los parámetros de la pregunta planteada. Prácticamente en todas las situaciones, lo que siempre hay que hacer es cruzar una mirada exterior con una mirada interior.

¿Cuál es la arquitectura en la era de lo “inteligente”? La pregunta no citada puede tener respuesta en un clásico como la Fundación Cartier, obra del maestro francés, que sin estar petrificada pueda ser “confiable” y cuya transparencia total es capaz de guardar misterio. Es posible que la arquitectura deba aventurarse a explorar el vacío programable que plantea el maestro holandés para su puente peatonal en Burdeos, donde la obra no es el evento en sí sino la plataforma sobre la que puede ocurrir cualquier cosa. Puede que la arquitectura deba ser lo estable de lo inestable, lo pétreo de lo fluido, lo inteligente de lo “smart”.

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freiotto

Contrasta el blanco y negro de esta foto de una obra que data de los años 70 con las imágenes a todo color que acompañaban la anterior entrada, sin embargo las estructuras son semejantes. Las últimas representan ese legado que se menciona en el fallo del jurado del Premio Pritzker 2015, que ha recaído en el maestro Frei Otto, un día después de fallecer: ideas visionarias, mente inquisitiva, la creencia en compartir libremente conocimientos e invenciones, su espíritu de colaboración y la preocupación por el uso cuidadoso de los recursos. Poco más se puede añadir ante la evidencia de una mente maravillosa que pasó su carrera investigando, experimentando y desarrollando una sensibilidad arquitectónica que como se puede ver ha influido en muchos otros. Pionero en el campo de las estructuras ligeras y cambiantes, tomó de la naturaleza formas y procesos, maneras de usar un mínimo material y energía para crear espacios, partiendo de los esqueletos animales, las burbujas de jabón o las telas de arañas. Tejió así un mundo de conexiones profesionales, estructuras y construcciones frescas e imaginativas que han generado no sólo grandes proyectos, sino ideas y conocimiento capaces de inspirar nuevas formas y espacios.

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elbuscadordearquitecturas

La coherencia no siempre construye el día a día, de otro modo resultaría difícil entender, entre otras muchas cuestiones,  la planificación y construcción de la ciudad contemporánea en un mundo digital de redes inalámbricas y teléfonos móviles. Ha tenido que ser un ente externo como Google quien, primero, junte a dos jóvenes talentos como Bjarke Ingels (BIG) y Thomas Heatherwick (Heatherwick Studio) para que trabajen conjuntamente (práctica poco común en una profesión donde tradicionalmente abundan los egos) y segundo, apostar por una arquitectura ligera y móvil bajo grandes estructuras tensadas y traslúcidas que controlen el clima y se abran al entorno tratando de crear un espacio público en contacto con la comunidad. Parece que el proyecto de Norman Foster para Apple, poco tiene que ver con éste que plantea uno de sus grandes competidores el mencionado mundo digital. Una apuesta que, en coherencia con sus sistemas y funcionamientos internos, se encamina hacia entornos abiertos e impredecibles, flexibles e indeterminados que tienen, sin que haya sido mencionado, un referente utópico en aquellas propuestas de “ciudades andantes” o “enchufables” con las que teorizara Archigram antes si quiera de que internet conectara dos ordenadores.

vía googleblog 

bjarke ingels

Casi al final he cambiado el título de la entrada pensando en la coincidencia que existe entre el nombre del estudio danés y el título de aquella película en la que un joven Tom Hanks encarnaba a un niño de instituto atrapado en un cuerpo de hombre. Aquel niño con apariencia de adulto que era capaz de revolucionar una empresa de juguetes me ha hecho pensar si también un niño que juega con legos y dibuja comics en sus libretas esté atrapado en el cuerpo de Bjarke Ingels tratando de revolucionar, en este caso, la escena arquitectónica. Parece que el discurso del danés está calando, que la arquitectura puede ser sencilla sin caer en lo simple, y que cuando se sale del estudio para involucrar a la gente en la creación de sus propios entornos, incluso cuando las ideas rozan la utopía, la sociedad responde y la arquitectura se democratiza participando de este juego. Ilusiona pensar en que la arquitectura vuelva a devolver ese poder a la sociedad pudiendo construir un mundo de sueños donde los deseos, como en la película, se hacen realidad.

optimismo_pragmatico

Mark Stevenson dice que una persona no es sólo  esa profesión especializada en la que nos ha encasillado, hasta ahora, la sociedad industrial. Apuesta por redefinirse y cometer el error de salirse del camino marcado porque la sociedad está cambiando y nosotros debemos hacerlo con ella. Para predicar con el ejemplo las redes ya le definen como un personaje polifacético: escritor, cómico, hombre de negocios, ex-músico profesional, optimista, emprendedor, futurista… Puede que una de las claves del éxito sea huir de las etiquetas pero lo que intenta demostrar es que el optimismo pragmático está en buena parte de la gente que es feliz y que está apostando por una sociedad mejor. Una filosofía que ha plasmado en el libro “Un viaje optimista por el futuro” y que se extiende desde la plataforma [anoptimiststourofthefuture] por el resto del mundo, llegando incluso hasta Madrid donde, junto a Boa Mistura, participó en el proyecto de renovación del Mercado de la Cebada. En esta conferencia de creativemornings confiesa que en esta sociedad debemos “dejar de definirnos por lo que poseemos y empezar a hacerlo por lo que creamos”. Si quieres conocerle un poco mejor el programa 147 de Redes ya le invitó para ayudar a dar las claves para enfrentarse al mundo de hoy y enunciar las ocho claves de este optimismo pragmático.

  1. El optimismo es un posicionamiento moral, la vida es una elección. Imagina un mundo mejor y aporta para mejorarlo con pequeñas acciones.
  2. Comprométete con un proyecto superior, más allá de ti mismo.
  3. Hay que abrirse a la evidencia, basarse en los hechos objetivos. “Tenemos que pensar como los ingenieros, no como los políticos.”
  4. Las ideas deben compartirse. Cuanto más se amplifica una idea, más fuerza adquiere. La innovación es el entorno en el que las ideas practican el sexo
  5. No pasa nada si te equivocas, lo irresponsable es no intentarlo. (Una vez le preguntaron a Keith Richards de los Rolling Stones cómo se le ocurrían esos magníficos riffs de guitarra. Y dijo: «Empiezo a tocar hasta que cometo el error adecuado.»)
  6. Somos lo que hacemos, y no lo que tenemos intención de hacer.
  7. Ponerse en marcha, superar la resistencia al inicio, superar la procrastinación. Empezar poco a poco hasta conseguir la dinámica de la acción.
  8. Cuando te embarcas en un proyecto grande, debes planteártelo como un torneo muy largo. Siempre digo que es como un torneo que consta de diez rondas, y hay que ser consciente de que en la primera ronda vas a perder nueve batallas de cada diez. Esto es así porque a casi nadie le va a gustar tu nueva idea, estás luchando contra el modelo imperante. Siempre pierdes más veces de las que ganas, pero al final puedes conseguirlo. Lo importante es no confundir las primeras rondas con todo el torneo

vias bitnavegante – huffingtonpost – swiss-miss

la teoría del huevo y la ciudadGracias a la bibliografía de Bernard Tschumi en su curso de Columbia, Architecture (+cities) as concepthe descubierto un breve texto que propuso el arquitecto Cedric Price en compañía del escritor y critico de arquitectura Reyner Banham, el urbanista y geógrafo Peter Hall y el editor de la revista en que se publicó, “New Society“, Paul Barker. Non-Plan resultó ser un manifiesto urbanístico que apostaba por una anarquía, presuntamente responsable, que liberaba el territorio de cualquier normativa, algo que denominaron experimento sobre la libertad, y que, al parecer, levantó en su momento no pocas iras y críticas entre arquitectos y urbanistas. Su atenta lectura permite imaginar, y/o temer, una ciudad sin ley y sin límites cuya forma no se atrevió a predecir en esta analogía del huevo y la ciudad con la que sintetizó la evolución histórica de ésta. Probablemente, con una intención más provocadora que realista, Price indujo a una reflexión sobre la incertidumbre, el cambio, la velocidad, la mutación y la indeterminación de la ciudad contemporánea en contra del estatismo y una sobre-legislación que trata de controlar y domesticar el urbanismo y que a menudo constriñe la evolución de la ciudad hasta que se manifiesta en la marginalidad y abandono de algunas áreas que, más tarde que pronto, son rescatadas de su propio destino. Puede que las ciudades no lleguen a moverse sobre ruedas como esbozó utópicamente, sin embargo, la lectura y reflexión de este manifiesto permite imaginar un entorno más abierto a la colaboración ciudadana, a la reflexión pública y a la generación de paisajes urbanos todavía no imaginados. Abusando de la analogía gastronómica, es posible que sea necesario deconstruir la tortilla-ciudad para poder redibujarla, continuamente.

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