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Archivos Mensuales: marzo 2010

Por exigencias del guión me ausento unos días… bueno semanas, tres para ser exactos. He dudado sobre la banda sonora para la estructura apuntada de Eiffel y finalmente, este tema de Saint Germain es perfecto para el ritmo que llevaré en la ciudad de las luces. A la vuelta más… y mejor, ¿por qué no? À bientôt.

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Hacía tiempo que Fernández-Galiano no escribía en ElPaís; ha vuelto para situar lo que está lejos más cerca dibujando junto al paisaje de rascacielos inverosímiles de Dubai las hipotecas españolas. [Los rascacielos del Golfo y nosotros] es un repaso por la historia paralela de rascacielos icónicos y vaivenes económicos. Pero lo más interesante es la reflexión final sobre el urbanismo futuro. Todo ello aderezado con esta preciosa foto de Christopher Wilson y una imagen de esa ciudad proto-típica de Norman Foster.

…probablemente nuestra tarea en las próximas décadas no sea tanto crear urbes nuevas como reformar las existentes para hacerlas más sostenibles: rehabilitando edificios, regenerando barrios y recuperando paisajes.

Necesitamos ciudades más densas y compactas, pero no más altas; al igual que necesitamos arquitecturas más útiles, pero no más triviales. (Luis Fernández-Galiano)

Masdar – Zero Carbon City

***UPDATED*** artículo NYT [In Arabian desert, a sustainable city rises]

Escribía Juan José Millás este fin de semana en el Suplemento de El País sobre una foto de este edificio mutilado que se ha medio derrumbado en el madrileño barrio de Tetuán. Escapaba del catastrofismo fácil para enfocar la mirada en el esqueleto habitado y descubrir las relaciones directas entre el fondo y la forma (o viceversa) de este edificio cualquiera. Sobre el parecido de las estancias a las que conducían esas escaleras comunitarias, sobre la posiblidad de intercambiar esos espacios particulares, domésticos y personales que todos creemos tan distintos, creo recordar (no he encontrado el artículo en internet y no apunté la frase) que decía algo así como “tan iguales por dentro como por fuera”. Sirva esta reflexión literaria como punto de arranque de una de esas retóricas tan arquitectónicas como profanas sobre el espacio privado. Una de esas que sirven de tertulias interminables sobre el espacio de habitar. ¿Son tan iguales por dentro porque creamos dormitorios y salones en lugar de piezas? ¿Por que llegamos a dibujar los muebles sin posibilidad de cambio? ¿La sociedad no demanda espacios personalizados/personalizables? ¿Por qué las viviendas no pueden cambiar su carcasa, su tono o su ventana? Seguimos creando espacios estándar en un mundo que se construye a medida. ¿Será por miedo a admitir que las viviendas son siempre lo que sus dueños quieren que sean? Cuestiones interminables…

imágenes de Gordon Matta Clark