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Ideas

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Atípicamente suizos, así podría definirse Bureau-A. Una plataforma multidisciplinaria fundada por los arquitectos Leopold Banchini y Daniel Zamarbide quienes parecen  difuminar los límites entre la investigación y el proyecto de arquitectura desde la pequeñez. Huyendo de aquella grandeza (bigness) con la que teorizara en sus inicios Koolhaas, sus trabajos en arquitectura, paisajismo, escenografía y, principalmente, en instalaciones e iniciativas de auto-construcción tienen un interés teórico  que se desarrolla principalmente en los espacios públicos y sobre cuestiones políticas. No te dejes engañar por una apariencia ligera, su práctica que defienden que está profundamente arraigada en la cultura arquitectónica y la historia, puede que sea más reivindicativa, crítica y  constructiva que muchos grandes proyectos, y sin embargo, es en sus obras construidas, y dentro de lo que tradicionalmente se entiende como práctica común de la arquitectura, donde se entreve su naturaleza helvética.

P.D.: No te pierdas su web que, partida entre textos e imágenes, ofrece una lenta digestión.

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En el momento de emprender un estudio, atelier, oficina o empresa dedicada a la arquitectura, en cualquiera de sus vertientes, surgen, ya desde esta definición inicial, múltiples cuestiones antes del salto al vacío. Por eso, puede que escuchando los consejos de Tai López en TedTalksArchitizer recopiló confesiones de algunas figuras influyentes del gremio para enumerar estas 15 claves de cómo empezar tu propia firma de arquitectura. Aquí van:

  1. Encuentra tu pasión para definir qué quieres hacer y ser cuando crezca tu estudio.
  2. Socializa con los clientes que te gustaría tener. Diluye los límites entre lo que es trabajo y no lo es dejando que contacten con la persona que eres. Eso dejará ver tu lado profesional sin caer en venderte sólo como arquitecto. Modo “cool guy” sin modo “marketing”
  3.  Encuentra qué ofrece tu ciudad, colegios profesionales, cámaras de comercio, etc. para pequeños empresarios locales. Eso puede abrirte puertas profesionales y proyectos en el ámbito en el que te quieres instalar.
  4. Pide consejo. Elige grandes firmas, no aquellas a las que quieres parecerte, según Tai López, aquellas que son diez veces más grandes de aquellas a las que aspiras. Escribe una carta al director o gerente y pregúntale cómo lo consiguió. Todos han tenido comienzos, todos han pasado por ello y te sorprenderá, pero muchos se pueden llegar a mostrar más cercanos de lo que hubieras pensado.
  5. Considera un tiempo y presupuesto para el marketing. Incluso cuando eres autónomo debería pesar cómo publicitar tu trabajo, donde situar tus primeros proyectos u obras. Piensa de forma creativa también como afrontar esta labor de marketing.
  6. Considera proyectos pro-bono o de bajo coste para los proyectos adecuados. Si el proyecto merece la pena y es una oportunidad de ser visible plantéatelo como una lanzadera.
  7. Participa en concursos. Incluso si no ganas tendrás algo que enseñar y ser visto.
  8. Invierte en fotografía. Tanto si quieres que te publiquen en webs, blogs o prensa escrita necesitas unas fotos impresionantes incluso para el proyecto más modesto. Encuentra un fotógrafo que entienda tu mirada, entabla relación con alguno cuya obra te haya llamado la atención. No se trata sólo de que alguien llegue a la obra y empiece a hacer fotos, debes intentar involucrarle en lo que estás haciendo.
  9. Internet es tu amigo. Aunque ahora publicar en papel es más difícil enviar tus proyectos a las plataformas digitales puede posicionar tu marca en la red y hacer que cualquiera encuentre tu pista.
  10. Sube la apuesta sobre tus pequeños proyectos hasta hacerlos grandes. Da igual si has hecho los baños de un aeropuerto, eso se traduce en que tienes experiencia en obras aeroportuarias. Y no te disculpes por el matiz, debes sonar atrevido y confiado, todo lo que tienes es tu trayectoria, sea corta o amplia. Además todo esto se basa en las relaciones sociales, si lo haces bien en un caso, la voz se correrá de un cliente al siguiente.
  11. Asóciate con grandes firmas para conseguir grandes proyectos. Haz saber a empresas más grandes que estás dispuestas a trabajar con ellas. Es posible que logres un pequeño encargo dentro de uno de sus grandes obras y eso te acerca a proyectos más grandes en el futuro. No olvides que también puedes ser el arquitecto local o apoyarte en una gran firma si te cae un proyecto de una escala que te sobrepasa.
  12. Toma las rareza o extravagancias como serias oportunidades de negocio. Clientes, reality shows, da igual lo que pase por delante, intenta sacar el máximo provecho para dar a conocer lo que haces y llegar a hacerlo y promocionarlo mejor.
  13. Haz relaciones dentro de la industria, ¡pero no sólo con arquitectos! Fabricantes, proveedores, comerciales, industriales, técnicos… En todos ellos existe una oportunidad de negocio y unos posibles aliados así que no desprecies ni una ocasión de ampliar tu red de contactos.
  14. Publícate allí donde tus clientes lo vayan a ver. Que te publiquen en tus revistas favoritas, egos aparte, no significan que tus potenciales clientes vayan a hojear sus páginas. Busca las publicaciones de negocios y/o las de estilos de vida. Ahí es donde tus potenciales clientes van a descubrirte.
  15. Pásate por los círculos de las reformas. Los círculos de familias y amigos son en los que aparecen las pequeñas reformas y los proyectos de pequeña escala. Recuerda, no hay encargo pequeño.

En otra entrada, también en Architizer, sobre emprender y encontrar al mejor cliente, nos confiesan la dura realidad: El trabajo duro por sí solo no te llevará donde necesitas ir. Así que toma buena nota:

  1. Repite clientes = trabajo duro + química (o viceversa). Afianzar un cliente significa hacer lo posible y lo imposible por él, pero para ello hay que empezar con buen pie, investigar sobre él, averiguar si sus principios o preocupaciones encajan con las tuyas. Ya sabes sólo hay una primera impresión, a partir de ahí hay que construir una relación.
  2. Las relaciones requieren, como las plantas, unos cuidados contínuos. Coge el teléfono. No se trata de cotillear o inmiscuirse, simplemente de no perder la relación, de preguntar qué tal va el negocio, sobre la política o el tiempo. Establecer una relación periódica de contactos con los clientes ayuda a generar un vínculo.
  3. Sé tú mismo. No, ¡en serio! Tú conoces tus pasiones profesionales y/o personales, hay gente que las comparte y si son ellos quienes se convierten en clientes, no tendrás que fingir o pretender interés, éste será innato.
  4. …Porque es realmente duro ser otro. Como en un matrimonio, las relaciones con los clientes se fundamentan en una relación que comparte confianza y valores. especialmente cuando se trata de inversiones de grandes sumas de dinero. Que alguien esté alineado en los propósitos y aspiraciones que se tienen en un proyecto es fundamental para el éxito de la relación.
  5. Considérate avisado: algunos encargos son demasiado pequeños. Esto contradice la parte contratante de la primera parte pero, aprende a distinguir los trabajos pequeños que tienen potencial de aquellos que sólo te encasillan en pequeñas chapuzas.
  6. A veces, incluso las grandes relaciones no sobreviven a un cambio de liderazgo. Ni en empresas privadas ni en encargos públicos. Algunos cambios de dirección hacen que el alineamiento salte por los aires pero, por si acaso, escucha siempre lo que tienen que decir los nuevos dirigentes.
  7. La vida es corta. Evalúa qué encargos quieres aceptar. Algunos encargos te requerirán años y no siempre deseas emplear tanto tiempo y energías en ellos. Antes de aceptar analiza el impacto de esa futura relación.
  8. También analiza los encargos que rechazar. Cuando veas banderas rojas, huye. Como los libros o las películas, algunas portadas asustan y otras historias no necesitan ser leídas o visionadas hasta el final. Si el primer capítulo ya te echa para atrás, déjalo. Un abandono a tiempo  es una victoria.
  9. Cultiva tus intereses. Conferencias, organizaciones profesionales, exposiciones, lecturas o escribir sobre todo lo que alimenta tus ideas, rodearte de aquello que te interesa, construye y mejora tus habilidades. Desde los viajes a las lecturas, incluso el círculo de amistades son oportunidades para crecer y crear una oportunidad para la serendipia.

Empezando por lo último, de momento, termino aquí esta entrada como nota mental a la que acudir en esos momentos en los que cualquier arquitecto piensa en emprender arquitectura.

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Apunto he estado de resumir la entrevista que JotDown hace a Ivan Blasi en un tuit pero la cantidad de arquitectura que se lee en ella es tan densa como la que se respira entre las paredes del Pabellón en el que se dan lugar.

“si la calidad arquitectónica, de alguna manera, no reside exclusivamente en el artefacto físico sino en la solución espacial, en realidad la condición de réplica o reconstrucción es algo mucho menos importante”

Este es sólo un pequeño párrafo de una pregunta que demuestra la intensidad, asequible pero extensa, de esta conversación que aborda, desde la génesis del pabellón, el papel del DOCOMOMO o la UNESCO, hasta el proceso de selección y sentido del Premio Mies van der Rohe, concluyendo con la visión del mañana que tiene este arquitecto y profesor que termina la entrevista afirmando que, “si tardas siete días en escribir una frase es para que el otro la entienda en dos segundos”, y de forma semejante debería ocurrir con la arquitectura.

“Incluso en este propio pabellón, tampoco hay que entender mucho para el público: si te sientes bien, si estás cómodo, si la luz es agradable… no deja de ser una cosa intuitiva, aunque detrás hay muchísimo trabajo. Pero, al final, la calidad siempre se manifiesta para todo el mundo, sea arquitecto o no.”

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fotografía de Chema Madoz

La primera idea de esta entrada fue dejarla en blanco para escuchar mejor los silencios de Peter Zumthor, sin embargo, en el transcurso de tiempo que me ha llevado escuchar sus respuestas íntimas y serenas en Lousianna Channel, han aparecido otros “objets trouvés” cuya combinación expongo como una reflexión encontrada.

En el número 19 de pinupmagazine.org la entrevista a otro de los pesos pesados de la escena arquitectónica, aunque más ligera, dejaba entre líneas una carga de profundidad .

“Un arquitecto se basa primero y ante todo en la cultura general… Debe tener los medios para construir su propio conocimiento” Jean Nouvel

Peter Zumthor confiesa también tener un abanico de intereses diversos y múltiples inquietudes que le facilitan entender los lugares y los espacios que propone en cada situación. Es su conocimiento previo pues el que le ayuda en esa labor creativa que dice estar a medio camino entre el arte y el oficio.

Escuchaba a Andrés Trapiello en una conferencia reciente sobre el Rastro de Madrid en la Fundación March: “al Rastro no vamos a buscar, vamos a reconocer. Todo aquello que no llevemos encontrado previamente ya de casa, no lo vamos a encontrar”. En una concatenación de citas, el escritor leonés recita a Walter Benjamin en su texto “El regreso del flaneûr” parafraseando:

“Sólo vemos lo que nos mira.” Franz Hessel

Me atrevo pues a profundizar en otra cita, esta vez de Pablo Picasso, “los grandes artistas copian, los genios roban”. Entiéndase pues que robar, alejado del hecho delictivo, supone llevarse algo consigo para hacerlo nuestro. Ese “robar” continuo de aquí y de allí, de perspectivas e intereses propios y ajenos, es lo que, en conjunto, edifica nuestro propio conocimiento para, luego, construir los espacios que en un momento de la historia deben responder a un lugar determinado y servir a la sociedad en la que nos encontramos.

[vimeo vimeo.com/147308260]

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Cuando la arquitectura en España estaba en pleno auge el hoy Director del Departamento de Arquitectura de Harvard GSD escribía en un artículo que rescato de la hemeroteca de ElPaís titulado, Un manifiesto de cristal:

“la virtud de un pabellón es precisamente servir para experimentar y avanzar temas que con programas y escalas mayores quedarían constreñidos por la convención”  Iñaki Ábalos

Mientras recordaba vagamente el texto de la cita, he retenido durante años el fondo de esta cuestión que ahora confronto con los ejemplos que ofrecen los quince años que cumplen este 2015 los pabellones de la Serpentine Gallery y que se celebran con el que han firmado por primera vez unos arquitectos españoles. Las comparaciones son odiosas pero son muchos quienes han pasado por Hyde Park para dejar sus firmas de estilo, así me parecen algunos iconos como los de Óscar Niemeyer, Toyo Ito, Daniel Libeskind o Frank Gehry. Otros pasaron más desapercibidos con piezas discretas, vernáculas o semi-enterradas como fueron los de Alvar Siza y Souto de Moura, Smiljan Radic, Olafur Eliasson y Kjetil Thorsen o la de Herzog y de Meuron  junto a Ai Weiwei. Algunas han entendido el encargo como construcciones temporales, casi como tiendas de campaña o elementos que aterrizaron temporalmente en el paisaje, es el caso del primero realizado por Zaha Hadid e incluso aquellos hongos temporales que instaló en 2007 o el globo con el que se posó Rem Koolhaas en mitad del parque. Con cierto sentido de permanencia, hermeticidad y, porque no decirlo, evidente desprecio por el entorno más inmediato, Peter Zumthor realizó aquel ensimismado y maravilloso huerto cerrado. Jean Nouvel celebró el décimo aniversario haciendo un juego estético con su folie carmesí. Hace un par de años me atreví a titular de arquitectura boceto aquellas líneas que dibujó entre los árboles Sou Fujimoto y, con anterioridad, titulé de serpentina una entrada sobre el que, hasta la fecha, considero uno de los mejores hitos entre estos ensayos, el pabellón de SANAA. Ya entonces éste me sirvió para mencionar esta cita recurrente sobre las pretensiones de un pabellón. A medio camino entre el juego estético, la obra de estilo y las tiendas desplegables se sitúa la obra plástica con la que selgascano ha cubierto el pabellón este año con un evidente “carácter festivo, celebrativo, que, (de nuevo según Ábalos) se corresponde bien con otra característica, su ligereza literal o metafórica, ser evanescentes en el tiempo, casi de quita y pon, construcciones mínimas en un parque o jardín, ligadas a motivos especiales, con algo de derroche y exceso.” El discurso narrativo de entonces, sumaba la gratuidad y lo innecesario de estos elementos para emparentar pabellones con manifiestos. Sin embargo, repasando estos tres lustros de templetes, parece conveniente reflexionar sobre los que trascienden un gesto de voluntad creativa y se convierten en verdaderos hitos cuyo estudio y privilegiada experiencia pueden verdaderamente aspirar a erigirse en manifiesto.

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la mirada de dos maestros

Da la impresión de que los maestros andan preocupados por el devenir de la arquitectura, tanto los que participaron en los movimientos del Mayo del 68 como los que están involucrados en los debates de la Unión Europea observan síntomas preocupantes en la sociedad y, por tanto, en la arquitectura, esa “petrificación de un momento cultural”, como la define Jean Nouvel en esta entrevista vía ABC. Una lectura cruzada de sus respuestas con el manifiesto que firma Rem Koolhaas en Artforum sobre el paisaje “inteligente” permiten detectar la complementariedad de sus preocupaciones y la necesidad de ese cruce de miradas que empieza con el holandés.

La presión económica y gubernamental hacia la estandarización, amenaza con allanar el recorrido de la arquitectura, los procesos de fabricación avanzada y digital anuncian la traducción directa y sin restricciones de la imaginación del arquitecto en promesas de impresión tridimensional de una forma física para cortocircuitar la práctica de la construcción arquitectónica, realizando una especie de desviación mágica… Pero imprimir tiene sus propias limitaciones. Sólo puede producir formas sin costuras, enteras, que no puede conectarse a partes separadas.

El francés, que ensalza aquella época de efervescencia intelectual de los sesenta, no ha dejado de luchar contra ciertas formas de academicismo. Lejos de la estandarización considera que cada lugar merece una reflexión totalmente específica; incluso entusiasma leer, cada proyecto es el inicio de una aventura y, evidentemente, al principio nunca sé adónde voy. No empiezo con una idea preconcebida. Empiezo siempre con la esperanza de que ese lugar y ese momento y las personas con las que me voy a encontrar en ese instante van a aportar algo que es totalmente único; y esta especificidad y esta singularidad es un ataque en toda regla contra la clonación. Concluye con el titular de la entrevista, hay algo que ha empeorado la situación: el desarrollo de la informática, porque ahora todos los parámetros están disponibles… Por desgracia, falta materia gris. No hay suficiente pensamiento, ni suficiente intención, ni suficiente amor en cada proyecto, por lo que los proyectos llegan de forma automática, así, sin alma.

Advierte el Pritzker holandés de la constante aceleración de lo “smart” dentro de la arquitectura, en forma de dispositivos, sensores y sistemas que han hecho que los elementos tradicionales de la arquitectura, ciegos, mudos y por tanto, fiables, se hayan convertido en elementos  “inteligentes” que escuchan, recopilan información, procesan y se adaptan continuamente, hasta el punto de temer que pronto, una jaula de Faraday sea un componente necesario de cualquier casa.

Es posible entrever las ficciones de Asimov trasladadas a la arquitectura cuando Rem Koolhaas afirma: el edificio “inteligente” es un eufemismo de un agente de inteligencia. Pronto tu casa podría traicionarte.  La opinión expuesta por el fundador de OMA ante la Comisión Europea en 2014 fue rotunda: Llamando a sus ciudades “smart”, condenan a nuestras ciudades a ser estúpidas. (…) Con la seguridad y la protección como puntos de venta, la ciudad se está convirtiendo increíblemente menos aventurera y más predecible. Para salvar la ciudad, podríamos tener que ser destruirla…

Al hilo de otra pregunta Jean Nouvel contesta: cuando no hay misterio, no hay seducción. La arquitectura es un misterio que hay que preservar. Si se muestra todo de una vez, nunca ocurrirá nada. Ocultar, es sin duda una de las recetas del erotismo, y, por tanto, de la arquitectura erótica.

En una época de lo “smart” y la transparencia cabe, según Koolhaas, una pequeña posibilidad para combinar el conocimiento acumulado a lo largo de los siglos con el estrecho alcance de las prácticas consideradas hoy como “inteligentes”. Quizás la oposición fundamental a la que nos enfrentamos está en el poder largamente establecido en la arquitectura para articular lo colectivo y la aparente habilidad digital para fundirse con uno mismo. 

Puede que como en las teorías de los situacionistas, entre los que parece incluirse el propio Nouvel, la arquitectura también deba adaptarse a la situación presente, a la vida, buscando todo lo que puede cambiar un proyecto; cambiar quiere decir que debemos responder a muchas preguntasEstamos obligados cada vez a escuchar, a tener en cuenta y a entender todos los parámetros de la pregunta planteada. Prácticamente en todas las situaciones, lo que siempre hay que hacer es cruzar una mirada exterior con una mirada interior.

¿Cuál es la arquitectura en la era de lo “inteligente”? La pregunta no citada puede tener respuesta en un clásico como la Fundación Cartier, obra del maestro francés, que sin estar petrificada pueda ser “confiable” y cuya transparencia total es capaz de guardar misterio. Es posible que la arquitectura deba aventurarse a explorar el vacío programable que plantea el maestro holandés para su puente peatonal en Burdeos, donde la obra no es el evento en sí sino la plataforma sobre la que puede ocurrir cualquier cosa. Puede que la arquitectura deba ser lo estable de lo inestable, lo pétreo de lo fluido, lo inteligente de lo “smart”.

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Contrasta el blanco y negro de esta foto de una obra que data de los años 70 con las imágenes a todo color que acompañaban la anterior entrada, sin embargo las estructuras son semejantes. Las últimas representan ese legado que se menciona en el fallo del jurado del Premio Pritzker 2015, que ha recaído en el maestro Frei Otto, un día después de fallecer: ideas visionarias, mente inquisitiva, la creencia en compartir libremente conocimientos e invenciones, su espíritu de colaboración y la preocupación por el uso cuidadoso de los recursos. Poco más se puede añadir ante la evidencia de una mente maravillosa que pasó su carrera investigando, experimentando y desarrollando una sensibilidad arquitectónica que como se puede ver ha influido en muchos otros. Pionero en el campo de las estructuras ligeras y cambiantes, tomó de la naturaleza formas y procesos, maneras de usar un mínimo material y energía para crear espacios, partiendo de los esqueletos animales, las burbujas de jabón o las telas de arañas. Tejió así un mundo de conexiones profesionales, estructuras y construcciones frescas e imaginativas que han generado no sólo grandes proyectos, sino ideas y conocimiento capaces de inspirar nuevas formas y espacios.

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