emprendiendo arquitectura

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En el momento de emprender un estudio, atelier, oficina o empresa dedicada a la arquitectura, en cualquiera de sus vertientes, surgen, ya desde esta definición inicial, múltiples cuestiones antes del salto al vacío. Por eso, puede que escuchando los consejos de Tai López en TedTalksArchitizer recopiló confesiones de algunas figuras influyentes del gremio para enumerar estas 15 claves de cómo empezar tu propia firma de arquitectura. Aquí van:

  1. Encuentra tu pasión para definir qué quieres hacer y ser cuando crezca tu estudio.
  2. Socializa con los clientes que te gustaría tener. Diluye los límites entre lo que es trabajo y no lo es dejando que contacten con la persona que eres. Eso dejará ver tu lado profesional sin caer en venderte sólo como arquitecto. Modo “cool guy” sin modo “marketing”
  3.  Encuentra qué ofrece tu ciudad, colegios profesionales, cámaras de comercio, etc. para pequeños empresarios locales. Eso puede abrirte puertas profesionales y proyectos en el ámbito en el que te quieres instalar.
  4. Pide consejo. Elige grandes firmas, no aquellas a las que quieres parecerte, según Tai López, aquellas que son diez veces más grandes de aquellas a las que aspiras. Escribe una carta al director o gerente y pregúntale cómo lo consiguió. Todos han tenido comienzos, todos han pasado por ello y te sorprenderá, pero muchos se pueden llegar a mostrar más cercanos de lo que hubieras pensado.
  5. Considera un tiempo y presupuesto para el marketing. Incluso cuando eres autónomo debería pesar cómo publicitar tu trabajo, donde situar tus primeros proyectos u obras. Piensa de forma creativa también como afrontar esta labor de marketing.
  6. Considera proyectos pro-bono o de bajo coste para los proyectos adecuados. Si el proyecto merece la pena y es una oportunidad de ser visible plantéatelo como una lanzadera.
  7. Participa en concursos. Incluso si no ganas tendrás algo que enseñar y ser visto.
  8. Invierte en fotografía. Tanto si quieres que te publiquen en webs, blogs o prensa escrita necesitas unas fotos impresionantes incluso para el proyecto más modesto. Encuentra un fotógrafo que entienda tu mirada, entabla relación con alguno cuya obra te haya llamado la atención. No se trata sólo de que alguien llegue a la obra y empiece a hacer fotos, debes intentar involucrarle en lo que estás haciendo.
  9. Internet es tu amigo. Aunque ahora publicar en papel es más difícil enviar tus proyectos a las plataformas digitales puede posicionar tu marca en la red y hacer que cualquiera encuentre tu pista.
  10. Sube la apuesta sobre tus pequeños proyectos hasta hacerlos grandes. Da igual si has hecho los baños de un aeropuerto, eso se traduce en que tienes experiencia en obras aeroportuarias. Y no te disculpes por el matiz, debes sonar atrevido y confiado, todo lo que tienes es tu trayectoria, sea corta o amplia. Además todo esto se basa en las relaciones sociales, si lo haces bien en un caso, la voz se correrá de un cliente al siguiente.
  11. Asóciate con grandes firmas para conseguir grandes proyectos. Haz saber a empresas más grandes que estás dispuestas a trabajar con ellas. Es posible que logres un pequeño encargo dentro de uno de sus grandes obras y eso te acerca a proyectos más grandes en el futuro. No olvides que también puedes ser el arquitecto local o apoyarte en una gran firma si te cae un proyecto de una escala que te sobrepasa.
  12. Toma las rareza o extravagancias como serias oportunidades de negocio. Clientes, reality shows, da igual lo que pase por delante, intenta sacar el máximo provecho para dar a conocer lo que haces y llegar a hacerlo y promocionarlo mejor.
  13. Haz relaciones dentro de la industria, ¡pero no sólo con arquitectos! Fabricantes, proveedores, comerciales, industriales, técnicos… En todos ellos existe una oportunidad de negocio y unos posibles aliados así que no desprecies ni una ocasión de ampliar tu red de contactos.
  14. Publícate allí donde tus clientes lo vayan a ver. Que te publiquen en tus revistas favoritas, egos aparte, no significan que tus potenciales clientes vayan a hojear sus páginas. Busca las publicaciones de negocios y/o las de estilos de vida. Ahí es donde tus potenciales clientes van a descubrirte.
  15. Pásate por los círculos de las reformas. Los círculos de familias y amigos son en los que aparecen las pequeñas reformas y los proyectos de pequeña escala. Recuerda, no hay encargo pequeño.

En otra entrada, también en Architizer, sobre emprender y encontrar al mejor cliente, nos confiesan la dura realidad: El trabajo duro por sí solo no te llevará donde necesitas ir. Así que toma buena nota:

  1. Repite clientes = trabajo duro + química (o viceversa). Afianzar un cliente significa hacer lo posible y lo imposible por él, pero para ello hay que empezar con buen pie, investigar sobre él, averiguar si sus principios o preocupaciones encajan con las tuyas. Ya sabes sólo hay una primera impresión, a partir de ahí hay que construir una relación.
  2. Las relaciones requieren, como las plantas, unos cuidados contínuos. Coge el teléfono. No se trata de cotillear o inmiscuirse, simplemente de no perder la relación, de preguntar qué tal va el negocio, sobre la política o el tiempo. Establecer una relación periódica de contactos con los clientes ayuda a generar un vínculo.
  3. Sé tú mismo. No, ¡en serio! Tú conoces tus pasiones profesionales y/o personales, hay gente que las comparte y si son ellos quienes se convierten en clientes, no tendrás que fingir o pretender interés, éste será innato.
  4. …Porque es realmente duro ser otro. Como en un matrimonio, las relaciones con los clientes se fundamentan en una relación que comparte confianza y valores. especialmente cuando se trata de inversiones de grandes sumas de dinero. Que alguien esté alineado en los propósitos y aspiraciones que se tienen en un proyecto es fundamental para el éxito de la relación.
  5. Considérate avisado: algunos encargos son demasiado pequeños. Esto contradice la parte contratante de la primera parte pero, aprende a distinguir los trabajos pequeños que tienen potencial de aquellos que sólo te encasillan en pequeñas chapuzas.
  6. A veces, incluso las grandes relaciones no sobreviven a un cambio de liderazgo. Ni en empresas privadas ni en encargos públicos. Algunos cambios de dirección hacen que el alineamiento salte por los aires pero, por si acaso, escucha siempre lo que tienen que decir los nuevos dirigentes.
  7. La vida es corta. Evalúa qué encargos quieres aceptar. Algunos encargos te requerirán años y no siempre deseas emplear tanto tiempo y energías en ellos. Antes de aceptar analiza el impacto de esa futura relación.
  8. También analiza los encargos que rechazar. Cuando veas banderas rojas, huye. Como los libros o las películas, algunas portadas asustan y otras historias no necesitan ser leídas o visionadas hasta el final. Si el primer capítulo ya te echa para atrás, déjalo. Un abandono a tiempo  es una victoria.
  9. Cultiva tus intereses. Conferencias, organizaciones profesionales, exposiciones, lecturas o escribir sobre todo lo que alimenta tus ideas, rodearte de aquello que te interesa, construye y mejora tus habilidades. Desde los viajes a las lecturas, incluso el círculo de amistades son oportunidades para crecer y crear una oportunidad para la serendipia.

Empezando por lo último, de momento, termino aquí esta entrada como nota mental a la que acudir en esos momentos en los que cualquier arquitecto piensa en emprender arquitectura.

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