infinitas posiciones

infinitas posibilidades

La conjunción de varias disciplinas en torno a un proyecto siempre resulta emocionante, cada uno aporta una visión distinta sobre un problema común. La situación en sí, previa a cualquier solución posible, individual o conjunta, constituye una nueva forma de conocimiento. En ocasiones ni siquiera es necesario un encargo, una actividad común delata esas visiones cruzadas. El ajedrez enfrentó sobre un tablero a Marchel Duchamp y John Cage, y mientras que el primero afirmaba, “Todavía soy una víctima del ajedrez. Tiene toda la belleza del arte y mucho más. No puede ser comercializado. El ajedrez es más puro que el arte en su posición social”, llegó un momento en que apareció una noticia cuyo titular decía: “Ya no juego más al ajedrez con John Cage. ¡Es que John Cage no quiere ganar!”. Cage explicó entonces a los periodistas: “Me pongo a jugar al ajedrez con Duchamp y veo las piezas, las infinitas posiciones, los juegos, los movimientos, los posibles acontecimientos y me parece que lo fascinante es ese proceso de movimiento de las piezas. Y que ganar o perder no tiene mayor interés. Llega un momento en que me parece tan impresionante, atractiva o hermosa la posición de las figuras y la sombra que proyectan sobre el tablero, que no soy capaz de pensar en cómo continuar la partida” (John Cage – Duchamp. El amor y la muerte, incluso. Juan Antonio Ramírez. Siruela. Madrid, 2000.) A raíz de esta afirmación reflexionaban Tuñon y Mansilla en el póstumo número 161 de ElCroquis: “El ajedrez tiene infinitas partidas, todo movimiento puede estar seguido por infinitas posibilidades hasta que se da jaque mate. Lo importante es establecer ese campo de juego y eso, en arquitectura, es el establecimiento de estrategias, sistemas y métodos constructivos; todos ellos van generando distinta partidas. Eso es lo que nos interesa de la arquitectura, ese eterno deambular por la capacidad de realizar infinitas posibilidades a partir de constricciones o limitaciones que el campo de juego y las mismas fichas establecen.” Hé ahí el cuerpo de una investigación, también, con infinitas posiciones.

Foto de portada – Marcel Duchamp’s hands, New York, 1959-60 by Alexander Liberman

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