descampados y escombros

descampados y escombros

El trabajo de la artista Lara Almárcegui hace tiempo que llama la atención entre los arquitectos cuando paradójicamente su foco siempre ha estado sobre “no-arquitectura”. Empezó construyendo la mirada sobre los descampados hasta conseguir la declaración de protección en algunos, continuó pesando las ciudades y ahora reduce simbólicamente a escombros los espacios en los que expone su obra. De alinearse con aquellos “lugares de posibilidad” de los que hablaba Manuel de Solà-Morales ha pasado a amontonar los residuos materiales de los que se compone el museo de Tuñón y Mansilla. Es noticia con su presencia en el pabellón español de la Bienal de Venecia con una instalación semejante a la que expone el MUSAC estos días y cuya valiosa reseña cito para acompañar una reflexión sobre este activismo puramente artístico. Una visión adulta, crítica y política, sobre los descampados, solares y urbanizaciones vacías que hoy, incluso, se exponen como fenómeno (véase Spain mon amour|Ruinas modernas del ICO). Frente a otra mirada, latente, que despierta la belleza inocente que emparenta las obras de esta zaragozana con ese instinto infantil de jugar con la tierra o correr por ese terreno descubierto,  limpio según la RAE, aunque habitualmente, lleno de tropiezos, malezas y espesuras Que tire la primera pelota quién no se ha colado nunca en un descampado a recuperar un chut desviado.

La instalación específica  Materiales de construcción de la Sala 2 del MUSAC tiene como punto de partida el análisis del edificio de Mansilla y Tuñón. En ocasiones, Almarcegui ha establecido una relación directa entre los componentes de la arquitectura y su resultado, al colocar junto a un edificio sus materiales de construcción. En sus últimos trabajos, estos ya no se presentan como un material ordenado, como estarían justo antes de comenzar la construcción, sino como un material de residuo, tal y como aparecerían después de su demolición, como si los tiempos posibles de una edificación estuviesen superpuestos en esa contigüidad. Además de referirse a toda una tradición de representación de la ruina, sus montañas de materiales de construcción adquieren una fuerza escultórica y una lectura corporal y crítica del espacio para el espectador, sin precedentes en su producción. MUSAC

+entrevista via elpaís – La ambigua magia de los descampados

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via elpaís – Una montaña de escombros invadirá el pabellón español en Venecia

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