ética arquitectónica

Parece ser que Rafael Moneo no se conformó con dedicarle un capítulo a Alvaro Siza en su libro sobre la Inquietud teórica y la estrategia proyectual sino que ha dedicado una obra completa al maestro de Matosinhos bajo el título, Contra la indiferencia como norma. Es este último el que ha inspirado un artículo que he encontrado via plataformaarquitectura en el que se presenta la ética detrás del oficio a través de la figura del arquitecto portugués. Basta con dejar aquí una conclusión que invite a la lectura completa de unas líneas sobre otro de esos arquitectos cuya sombra, aunque alargada, nunca provino de una estrella/star-architect.

En conclusión, podríamos decir
que la obra de Siza brilla desde su luz interior,
dialogando con lo que las cosas son en esencia,
y que esto viene dado
por un fuerte sentido de la responsabilidad
que supone hacer arquitectura.

Por ello, acabo con la sensación
de que el origen de la calidad de su obra
está en su ética, y no en su estética.

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